EL ARCO Y LA LÍRA

«LAS PALABRAS SE INCENDIAN APENAS LAS ROZAN LA IMAGINACIÓN O LA FANTASÍA». OCTAVIO PAZ: EL ARCO Y LA LÍRA



7 dic 2011

MASSIEL MONTAÑO


ADVERSIDADES
Ni Duarte ni Luperón
ni ideas naturales de libertad
ya no hay canciones
juventud dormida.

Denuncias guardadas
y la vida pasa y nada es nada
y la vida nos ocupa
otros placeres de la adolescencia.

Ni Sócrates ni teorías
ni enfrentamientos ni valentía
la vida pasa y nada es nada
unos guardan su bien, otros el poder
cada ciudadano la olvida
su patria, la mía, luchar.

La vida pasa y nada es nada
divina lozanía levántate
busca tu verdad, enfrenta el miedo
no más martirios ni guerras sin aviso.

AQUEL LUGAR
«El hombre hace suyo un lugar no solo
con el pico y la pala, sino también con lo que piensa al picar y palear».
Sandor Marai

En algún lugar del alma se extienden los recuerdos
donde los cielos se juntan.

Un día en tu mirada es placer.
Tu sol naciente me lleva a morir
donde el pasado no revive.

Tus ríos son mi deleite
Tus entrañas me recuerdan mi juventud.
Sigiloso, agreste y sonoro
rehabilitas mis pasos.
Cúan viva estoy al adentrarme en ti
olvido la urgencia de la vida
Siento que vivo, respiro.


VIEJA AMIGA
Haces héroes o villanos
enfermedad que se cura con el tiempo
eran fantasías los días en tus brazos
sonrisas cosechadas.

Adolescencia querida, ahora partes de aquí
te vas dejando huellas
canciones y desamores.

Me conozco por ti
me enseñaste lo malo con dureza
el dolor entre alegrías.

Fuiste amiga indecisa e incapaz
errores vienen y van por tu pensar.

Me enseñaste a volar, ahora me sueltas.
Se ha ido el carrusel
ni príncipes ni tiaras
la burbuja donde era más que Diana.

Me regalaste amores verdaderos
algunos no tan sinceros, pero ya es tarde
no hay fantasías, solo una vida
responsabilidades desabotonadas
historias enterradas.

Adolescencia amiga
diría el poeta:
todo pasa y todo queda.


AFORISMOS
El silencio es el arte de la tolerancia.

Cada cambio en el amor nos deja inermes.

Una sonrisa del ser amado puede ser perentoria.

Es mejor sentir que debemos una explicación, a que debemos una mentira.

A veces nos parece que todos los días son iguales, hasta que  los miramos como un desafío.

Todo cuanto somos está determinado por lo que soñamos. Las metas que queremos alcanzar son las que nos van construyendo como personas.

El éxito consiste en vivir conscientes de que tenemos una familia, y que hay un mundo allá fuera que nos admira no por lo que quisimos ser, sino por lo que somos.


EL ACTIVO Y EL PASIVO DE TUS SUEÑOS
«La vida es lanzarse en paracaídas, es arriesgarse,
caer y volver a levantarse, es alpinismo,
es querer subir a lo alto de uno mismo,  y sentirse
insatisfecho y angustiado cuando no se consigue»
Paulo Coelho: Once minutos

Son legendarios, tiernos y grandes, quizás, pero la verdad es que tus sueños son el resultado de lo que eres, piensas y anhelas ser. Por ellos y para ellos vives, son tu motor. Muchas veces es como sentirte enamorado, porque vibras, ríes y lloras solo con pensarlos, y hasta sientes, de tanto imaginarlos, que ya los has realizado.

Pero los sueños y metas no solo son estímulos en tu activo, sino que, de vez en vez, tu mente y corazón te recalcan que muchos de ellos se han convertido en tu pasivo, es decir, parte de tus deudas contigo mismo. Me refiero específicamente a esa etapa de la vida en que tus metas son tu camino, y tus logros los que te inspiran a caminarlo cada día.

Le decía a una amiga que quería definir con mis palabras y experiencias, ese momento en la vida de cada ser humano cuando los sueños, esperanzas y metas son en lo único que se piensa, y cómo se van  convirtiendo en una misma, y te van transformando como una niña en sus primeros meses de vida, cuando todo influye en su crecimiento.

En el vaivén de la vida todo puede cambiar, y entonces todo cuanto eres está determinado por tus sueños, ya que esas metas que quieres alcanzar son los que te van construyendo como persona. En muchas ocasiones tienes la certeza de que tus metas son solo eso, metas, y que tus logros se ven amenazados por alguien que los ha logrado antes que tú y más rápido. Entonces piensas que no eres especial, que ya no eres inteligente y que tu vida se ha fundamentado en una grandeza que solo tú te la has creído. Pero no es así: aunque quizás todos tengamos las herramientas para llegar al éxito, no todos las sabemos combinar.

Estoy totalmente en contra de esa frase cotidiana que dice que uno no es lo que quiere, sino lo que puede ser. Para mí es demasiado conformista y hace daño a la vida y a los sentimientos pensar que tu éxito está en levantarte cada día y saber que tienes qué comer, qué vestir y en qué dormir. No; el éxito es levantarte día tras día, saber que tienes una familia, y tener la convicción de que hay un mundo allá fuera que te admira no solo por lo que quisiste ser, sino por lo que eres.

Según William Faulkner siempre debemos soñar y apuntar más alto de lo que sabemos que podemos lograr. En mi opinión, esta es la clave para no decepcionarnos a nosotros mismos y querer escalar cada día, y con más voluntad, esa montaña del éxito. Digo éxito, pero en ocasiones sabemos que nuestros sueños no son los más ambiciosos, pero es lo que quieres, y es lo que nos alimenta como personas.

Las metas y lo que deseamos ser están íntimamente influidos por alguien que un día no creyó en nosotros o que en alguna ocasión nos dijo: «¡Estás loca!... ¡Ni lo sueñes!». Pero tú, como una hormiga obrera, levantaste cincuenta veces tu peso y creíste en el talento que llevabas dentro y sacrificaste quizás lo único que tenías.

Al principio distinguías otra forma de ver las metas, decía que eran también parte de tu pasivo, ¿por qué? Porque te olvidaste de ellas; no porque quisiste, sino porque dejaste que el tiempo y el quehacer de la vida te abrumara, y ya no te sientas ha pensarlas y a imaginarte que sería de ti si fueras grande, famoso, intelectual y admirado, ¿será que ya no te importan? Pienso que esa no es tu idea, sino que las has descuidado; ya no las veneras y cuidas como antes.

Pero a veces lo más doloroso no es saber que no los lograste, sino ver cómo otros lograron lo que en principio fue tu razón de existir. Determinar cómo te causa dolor pensar en ellos y volver a la etapa donde eran tu motor. Pero, lamentablemente, te llenas justificas diciendo que no fue tu culpa y que simplemente el destino eligió por ti, mas no te has preguntado, « ¿y si me hubiese esforzado un poquito más?»

Te digo hoy que estás a tiempo de volver a yacer en tus sueños. Vuelve a ese lugar del que nunca debiste salir, donde te sentías ser hija de Zeus, donde eras tú misma vestida de reina, y donde el mundo reconocía que él era parte de ti, no tú de él.

Lo común ya no es especial, pero recuerda que no eres común porque cada detalle de tu ser te hace diferente, especial, la excepción, y, por supuesto, una pieza exclusiva de la colección.

Nunca olvides que las metas son lo único en la vida que podemos poseer, porque con ellas sí podemos jugar, reelaborarlas, crear personajes y volver a intentarlas cuando cometemos un error. Nuestros sueños no son como el amor, que en un momento temen lo más importante del mundo, pero no lo poseemos.

Arriésgate, esfuérzate y sé valiente, porque «solo aquel que conoce esas fronteras conoce la vida; el resto es simplemente pasar el tiempo, repetir una misma tarea, envejecer y morir sin saber realmente cuál fue tu propósito en la vida».

Dile a la vida que aun de lo más profundo del polvo te levantarás; dile que tus sueños son tu obra de arte y que los lograrás, aunque tengas que sacrificar tu Isaac, es decir, lo único y más valioso que tienes.


MASSIEL  MONTAÑO RODRÍGUEZ (Santo Domingo, 1991). Técnica en Locución (Escuela Nacional de Locución Profesor Otto Rivera, 2007) e Inglés (Ralph English School, 2007). En la actualidad cursa el séptimo semestre de Derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y el cuarto nivel de Francés en la Alianza Francesa de Santo Domingo.

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