EL ARCO Y LA LÍRA

«LAS PALABRAS SE INCENDIAN APENAS LAS ROZAN LA IMAGINACIÓN O LA FANTASÍA». OCTAVIO PAZ: EL ARCO Y LA LÍRA



7 dic 2011

ODALIS ROSARIO


CRÓNICA DE UN OLVIDO

Día primero

El desvelo incautaba la noche,
el ocaso  intuía la ausencia de tu cuerpo.
Desasosiego que robaba mi cordura.

Día segundo
Percibía en mi piel tu humedad,
mis manos podían recrear insumisas caricias
de tu límpido recuerdo.
La insensatez me hacia suya.

Día tercero
Mi instinto obnubilado
Aún sentía tus pasos llegar,
y el recuerdo de tu voz ahuyentaba
todo lo sano en mi.

Día cuarto
Afloraba mi mortalidad
lasitud que marcaba mi rostro,
me resistía a dejar unir la delgada línea
entre la realidad y mi fantasía…

Día quinto
O al menos eso creía
la noción de los días se había diluido
 junto a la incoherente, interminable espera.

Día sexto
El llanto fluía en libertad
ratificaba el dolor que corroía mi juicio,
se escurrían mis fantasmas lejanos
y la apetencia insufrible de ti
me hacia transigir tu desidia.

Día séptimo
Recibía la anuencia para perdonarme
tu figura dejaba de ser un placentero tormento,
la pena se había hecho una con mi carne
y comenzaba el primer día semilúcida,
despierta, medio viva, sin ti.

TU SONRISA
Fulgurante estrella
en el oscuro firmamento de tu boca.
Emerge sol incipiente,
evapora escarchas de angustias.

Fulgurante estrella
aparcada a orilla de tus labios.
Escotadura muestra de tu alborozo,
universo que estalla fugaz en júbilo.

EXHUMACIÓN
Exhumaré tu recuerdo
como insignificante sombra de mi memoria
vacua ilusión de lo que fue.

Exhumaré tu efigie grabada en mis manos
y desterraré nuestra imagen del espejo
estampada en mis ojos.
Exhumaré tus huellas de mi ser
confinando sus restos al eterno olvido.

HOY TENGO GANAS DE TENERTE
Hoy tengo ganas de arrancar
tu imagen de mi memoria,
escupir de mi boca
el sabor de tus besos.

Borrar de mi piel
el tierno toque de tus manos
cegar mis ojos para que no deseen
de nuevo ver tu cuerpo desnudo.

Cortar mis piernas
para que no busquen
el camino de llegar a ti,
y con mi último aliento de vida
morder mi lengua
y no decir ni siquiera tu nombre.

Hoy tengo ganas de tenerte.

INSENSIBLE
Adherido a mi carne
se hizo uno conmigo el dolor.
El sollozo de  niños
y su inocencia descuajada
taladran mis sentidos.

A mi derecha mentes abatidas
cuerpos vacíos sin brújulas,
a mi izquierda mansas ovejas
guiadas por lobos hacia abismos.
Arriba un diáfano cielo alberga
la esperanza de una mejor muerte.

Quejidos silentes y gritos ahogados
atiborran mi sosiego,
felonías camufladas de risas,
cadenas que arrastran ignorancias.
Desconcierto que arrebata razones,
libertades encadenadas,
ideologías sin altruismo…

Una lágrima resbala por mi mejilla
y se evapora
y el disentimiento ataca mi sangre
y el amor al prójimo contamina mi ser
y por un instante quisiera ser Dios
y hacer bien las cosas.

Pero cubro mis sienes,
desconozco el llanto de los niños atribulados,
cierro mis ojos
y no veo más allá de mí misma.

Mi sensibilidad se inmola,
su renuncia mitiga mi inconformismo
y me hago inhumana para subsistir.

POLO
Escondido silvestre entre lomas
refulge verde su afán naciente.
Su gente colgada de sueños
sueños ateridos, desvelados en el tiempo
tiempo que envuelve sus quimeras
con aroma a café.
café germen de su apostura
café gravamen de su tierra.


VÍCTIMA POR VOCACIÓN O FELIZ POR ELECCIÓN
«El cambio es la vida misma».
Alvin Toffler: El «shock» del futuro

Somos el reflejo de nuestros sentimientos. Si fuéramos capaces de amarnos a nosotros mismos como somos, irradiaríamos cuanto somos por dentro a todo lo que nos rodea. Cuando no nos amamos como somos el amor mismo nos parece insulso e incoherente, cómo entender lo que no somos capaces de sentir.

Nuestra personalidad debe describirse al amparo de nuestro autoconocimiento, pero si este es erróneo y ponemos el peso de nuestra felicidad en manos de otros, ¿cuánto tiempo podrán los demás soportar dicha carga? Entonces cuando los demás dejan caer esa responsabilidad que hemos puesto en sus manos, nos sentimos vulnerables, inservibles, desechados, recurrimos a la autocompasión, a victimizarnos, y culpando a otros realmente estamos tratando de huir de nuestra propia responsabilidad, pues es más comprensible, más asimilable pensar que fueron otros quienes nos causaron el mal, no nosotros mismos.

Estamos tan acostumbrados a sentirnos mal, que cuando se nos presenta la oportunidad de sentirnos bien, nos atemorizamos, nos ponemos trampas ante lo que para nosotros es un sentimiento desconocido, boicoteando así toda posibilidad de cambio. Justificamos muchas de nuestras acciones basándonos en la supuesta secuela de maltratos que desde la niñez arrastramos. Pero si tenemos conocimiento de las raíces del problema por qué no arrancarlas. ¿Por qué no empezar por dejar de maltratarnos nosotros mismos dejando de pensar en lo que hicieron los demás o, peor aún, pensando en lo que no hicieron los demás por nosotros. ¿Por qué no comenzar por dejar atrás esas imágenes algunas veces magnificadas, siluetas que nos irrumpen el pensamiento como fantasmas del pasado? ¿Por qué no encausar esa energía en la búsqueda de la verdadera felicidad?

Desde temprano nos inculcan que la felicidad depende de los logros, de las metas alcanzadas, del activo o pasivo de tus sueños, y aunque es meritorio desarrollar lo propuesto, pienso que la felicidad es más que un acto que nos causa regocijo; es más que un estado anímico; es más que una sencilla emoción.

Ser feliz no es carecer de problemas o evitarlos, pues como seres humanos nos enfrentamos constantemente a la adversidad. El simple hecho de levantarnos cada día supone un reto. Pero el verdadero desafió está en lidiar con los obstáculos y vencerlos de manera sana, sin ligaduras, sin heridas: asumiéndolos como aprendizaje para nuestro crecimiento.


Es tiempo de darnos valor desde cualquier perspectiva. No importa el título o los sueños que hayamos realizado. No digo que no se tengan aspiraciones, sino que entendamos que la felicidad va más allá de eso.


Cuando seamos capaces de admitir que aunque en la vida la única constante es el cambio, pero que nuestra felicidad no está sujeta a esta afirmación, dejaremos de ser víctimas por vocación y podremos ser felices por elección.


ODALIS ROSARIO VARGAS (Santo Domingo, 1 de octubre del 1971). Desde temprana edad, y de la mano de uno de sus hermanos mayores, conoció el mundo de la lectura, convirtiéndose las letras en su forma de expresión más clara.

No hay comentarios: